Historia de los neumáticos Firestone

  • Autor: OPONEO.PL

El encuentro con Ford

El encuentro con Ford.

Detroit es el corazón de la industria del automóvil norteamericana. Aquí tienen su sede los más grandes: Ford, General Motors y Chrysler. Todo el mundo sabe también que la meca de los amantes de coches rápidos es la localidad italiana de Modena, donde están Ferrari, Masserati, De Tomaso, y muy cerca de allí, también Lamborghini.

De acuerdo con eso, la ciudad más importante en cuanto a los neumáticos es Akron. Fue justamente cerca de la Tierra de los Grandes Lagos donde crecieron las potentes empresas tales como BFGoodrich o Goodyear. Poco tiempo después, empezó la historia de la marca Firestone.

El logotipo de una empresa Firestone.

El logotipo de una empresa Firestone.

Su creador nació el 20 de diciembre de 1868 en un rancho en el condado Columbiana en Ohio. La propiedad de la familia Firestone fue fundada a finales del siglo XVIII por el tatarabuelo de Harvey, Nicholas, quien recibió parte de las tierras del presidente Thomas Jefferson mismo.

En 1895, Harvey, quien trabajaba por entonces para Columbus Buggy Works, conoció a Henry Ford con el que empezaría poco después una larga colaboración. Cuando creaba sus primeros automóviles, Ford utilizaba neumáticos de bicicleta. Firestone le aconsejó que probara neumáticos con cámara de aire, utilizados en carros fabricados en su empresa.

Prometió también suministrarle tales neumáticos para los vehículos de Ford. Para ello, en 1900, Firestone creó The Firestone Tire & Rubber Company, y de esta manera empezó a crear las bases para la industria del neumático en Estados Unidos. Pasados tres años, gracias a un préstamo bancario por el monto de 4.500 dólares, Harvey comenzó la producción en una vieja planta de fundición localizada en Akron, utilizando unas máquinas viejas y empleando solo a doce personas. En 1904 estaban listos los primeros neumáticos de la marca Firestone y tres años después Henry Ford compró dos mil para su nuevo modelo T. Cabe decir que fue el pedido más grande en la corta, por aquel entonces, historia del sector.

Fábrica de FirestoneAnuncio de Firestone

50 años de Firestone

Firestone no vivió de las rentas después de su primer éxito y empezó a trabajar duramente para ampliar y mejorar su oferta. En 1909 presentó un nuevo neumático antideslizante, y dos años después podía presumir de formar parte de la primera victoria en la carrera de Indianapolis 500, que se llevó Ray Horroun quién utilizó, por supuesto, los neumáticos de la marca de Akron. Más tarde, las victorias en Indy 500 se convertirían en la especialidad de Firestone.

La empresa finalizaba las dos décadas siguientes con la apertura de sus filiales y fábricas en Canadá (en 1919) y Gran Bretaña (en 1928). No faltaron tampoco más innovaciones, tanto tecnológicas, como organizativas: en 1922 los ingenieros de Firestone desarrollaron por primera vez un modelo de neumático de baja presión, y en 1926 la empresa abrió en Estados Unidos una red de distribución y de servicios que en los próximos años se convertiría en un modelo para muchos competidores.

Poco después, la compañía tuvo que seguir adelante sin su fundador. Harvey Firestone murió en el año 1938. Durante la Segunda Guerra Mundial, ya bajo la nueva dirección, la empresa orientó su actividad hacia la producción para el ejército. Al terminar la guerra, en 1945, Firestone abrió su propio centro de investigación, construido en Akron. Justamente allí nació el diseño del modelo de neumáticos marcados con el número 500 (en el honor a la dominación de la marca en la carrera de Indianapolis) y destinado a la conducción de alta velocidad. Así, el 50 aniversario pudo celebrarse por todo lo alto en Firestone, sobre todo porque la empresa podía presumir de hacerse con una marca nueva: Dayton, comprada en el 1961 a Dayco Corporation, y también con nuevas fábricas en Europa.

Cartel- Firestone challengeTienda con los neumáticos Firestone

El rescate desde Japón

La expansión se detuvo por las decisiones erróneas de los jefes de Firestone. Una de ellas, fue la tardía introducción de los neumáticos radiales en el mercado. BFGoodrich y Michelin ofrecieron neumáticos de este tipo ya a finales de los años sesenta. Firestone no lo hizo hasta 1971, por lo tanto, no podía contar con el éxito comercial de esta acción. Además, un porcentaje considerable de los neumáticos 500 Radial resultó ser defectuoso y fue causa de muchos accidentes de tráfico, lo cual causó toda una serie de sanciones y demandas judiciales.

La reputación de la empresa se vio dañada gravemente y, en vez de ganancias, la compañía no dejaba de tener pérdidas cada vez más grandes. A finales de los años setenta Firestone perdía cada año 250.000.000 dólares. Cerraron nueve de las diecisiete fábricas, entre ellas seis un mismo día, y la sede de la empresa se trasladó de Akron a Chicago. El nuevo director, John Nevin, inició negociaciones con potenciales inversores, en primer lugar con Pirelli, y tras el fiasco, con el consorcio japonés Bridgestone, que ya en el 1983 compró la primera fábrica de Firestone en LaVergne, en el estado de Tennessee. En el 1988, los japoneses se hicieron con la totalidad de la empresa americana por un precio de 2.650.000.000 dólares.

Coche con los neumáticos Firestone FirehawkNeumático Firehawk Firestone

La difícil recuperación de la crisis

La unión empezó con una profunda reestructuración que se llevó otros 1.500.000.000 dólares. La dirección de Firestone regresó de Chicago a Akron, pasando por un tiempo por Nashville, en el estado Tennessee. En su centenario la empresa tuvo que hacer frente a más problemas. Una parte de los neumáticos utilizados en Ford Explorer resultó ser defectuosa y estos explotaban durante una conducción rápida, lo cual causó la muerte en la carretera de más de 200 personas. Estas fueron las circunstancias de la finalización de la colaboración de Firestone con Ford que había durado más de cien años. La empresa tuvo que optar por más cambios: se cerró la fábrica en Decatur, en el estado Illinois, donde se fabricaron los neumáticos defectuosos.

El programa de mejora requería unos recortes importantes, pero gracias a ellos la empresa americana terminó finamente por recuperar la rentabilidad. Y lo que es más importante, volvió a las pistas de carrera de donde había desaparecido tras los problemas de los años setenta. Nuevas victorias en Indy 500 contribuyeron también considerablemente a recuperar una parte de la antigua fama de Firestone. Añadamos que el conductor número 50 que ganó en Indianapolis llevando los neumáticos de la empresa americana, fue Arie Luyendyk.

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