Historia de los neumáticos Dunlop

  • Autor: OPONEO.PL

Lo que cuentan sobre la inspiración de Dunlop para dedicarse a la producción de neumáticos suena hoy como una leyenda, semejante a la de Arquímedes y su "Eureka". Un día, en el año 1888, el irlandés estaba observando en las cercanías de su casa a su hijo conduciendo un triciclo sobre un pavimento en mal estado.

Este estaba equipado con neumáticos de goma dura, lo cual impedía al pequeño coger velocidad y hacía la conducción un tanto incómoda. Con la intención de mejorar eso, el padre pegó a las ruedas del vehículo una capa fina de goma que posteriormente infló con un bomba de fútbol. La función de válvula la cumplía ... ¡la parte superior de un biberón!
 

El fundador de Dunlop-John BoydJohn Boyd- el fundador de Dunlop

Así, un juego infantil dio como fruto una de los inventos más importantes en la historia de la industria del neumático. John B. Dunlop creó las bases para el primer neumático con cámara con aire. Tan solo un año más tarde, el invento del veterinario de Belfast fue utilizada en una bicicleta tradicional de dos ruedas. Un ciclista bastante famoso que llevaba esta bicicleta logró fáciles victorias en una serie de carreras. ¿Cuál fue el secreto de su éxito? Los neumáticos con cámara de aire.

Investigacion

La investigación por un empleado de Dunlop.

Por supuesto, Dunlop enseguida patentó su logro (el 31 de octubre de 1888), y en el año 1889, junto con algunos empresarios de Dublin, fundó el consorcio The Dunlop Pneumatic Tyre Company. Un año después, abrió su primera fábrica de neumáticos en el mismo Dublin, desde donde, apenas unos meses más tarde, los neumáticos de bicicleta llegaban a Australia y, en la Navidad del 1890, a los Estados Unidos.

El desarrollo de la empresa durante los primeros años de su actividad era impresionante: en 1893 comenzaba la producción en dos fábricas extranjeras, en Hanau en Alemania (actualmente es el Centro de Investigación de Dunlop), en Australia y posteriormente en los Estados Unidos. Es más, en Melbourne, Dunlop abrió también sus oficinas.

En poco tiempo los productos de la marca británica se vendían prácticamente en toda Europa Occidental, en los Estados Unidos, Canadá y también en Australia. Hacia los finales de la década, la fábrica de Dunlop en Dublín no era capaz ya de hacer frente a la demanda de neumáticos para bicicletas que se convirtieron en un medio de transporte muy popular. Por eso, en 1898, la fábrica fue trasladada a Coventry, y cuatro años más tarde, a una impresionante parcela, de más de 160 hectáreas, en Erdington, cerca de Birmingham, y a un edificio imponente, llamado Fort Dunlop, que albergaba, aparte de esta fábrica moderna, todas las oficinas de la empresa.

Un mensaje publicitario.

Un anuncio sobre sobre neumáticos Dunlop.

Al comienzo del nuevo siglo, los jefes de la empresa no tenían la intención de conformarse con lo ya conseguido. John B. Dunlop sabía que la demanda de neumáticos de bicicleta se vería acompañada de las necesidades de la industria del automóvil (en 1900, la empresa empezó la fabricación de neumáticos de automóvil). En 1910, la empresa invierte en su propia plantación de caucho de una superficie de más de veinte mil hectáreas. Tres años más tarde celebra la creación de su nueva fábrica en la localidad japonesa de Kobe. Sin ninguna exageración se puede decir que la vigorosa y expansiva actividad de la marca revolucionó la industria del neumático: el neumático sin cámara de aire pasó a la historia y los neumáticos que llevaban la marca de la firma británica llegaron a reconocerse en prácticamente todo el mundo. Nuevas innovaciones de Dunlop no paraban de aparecer en el mercado.

En 1922, un año después de la muerte del fundador de la empresa, sus ingenieros utilizaron para la producción de neumáticos un refuerzo de hilos de acero y el tejido cord, lo cual triplicó su resistencia. Junto con una llanta acanalada se convirtió en un estándar en el mercado. En 1948, la empresa presenta un neumático sin cámara de aire con una capa de auto-sellado que previene la pérdida de aire en caso de deterioro del caucho. Según las estimaciones, hasta el año 1954, cuando el incesante desarrollo eliminó la capa de sellado, el número de pinchazos fue reducido de uno por dieciséis mil millas en caso de neumáticos con cámara de aire a uno por ochenta mil millas en caso de neumáticos sin cámara de aire.

En 1954, Dunlop introdujo en el mercado los primeros neumáticos (RS5), con unas ranuras definidas en la banda de rodadura, una capa de nylon para garantizar la estabilidad y la resistencia en condiciones de velocidades altas, y un refuerzo adicional, desarrollados en los laboratorios en Alemania. Otro hito en el desarrollo no solo de la marca, sino del sector entero, fue el descubrimiento del efecto llamado aquaplaning, desconocido hasta entonces, por parte del equipo técnico de Dunlop. La patente del neumático marcado con el símbolo SP 68, que tenía una red de ranuras más espesa en la superficie de la banda de rodadura, y de los llamados "aquajets" (canales formados por las ranuras de la banda de rodadura) que permitían la salida del agua por los laterales, marcó también una nueva etapa en lo relacionado con la mejora de la seguridad de la conducción.

¿A más de 600 km por hora? Ningún problema

En 1972, Dunlop desarrolló el primer neumático con cord de acero, y, un año más tarde, el modelo Denovo, el primer neumático resistente a pinchazos. Su versión mejorada, Denovo 2, fue ampliada en el 1979 con el sistema Denloc que prevenía que el neumático se deslizara de la llanta. Aparte, Dunlop no se limitaba a la conquista de un solo sector.

En sus fábricas se producían también sistemas de frenado, ruedas, pelotas de tenis y bolas de golf e incluso revestimiento para el suelo. Tras comprar a la empresa Charles Mackintosh, la oferta de Dunlop se vio ampliada con calzado y ropa, mientras la creación de Aerospace Division dentro del consorcio, le permitió entrar al sector aeronáutico (actualmente, Dunlop sigue produciendo neumáticos de avión y otros elementos de caucho).

Vale la pena recordar también que, desde las primeras victorias en carreras ciclistas, los neumáticos de la marca Dunlop están relacionados con la competición. En el 1902 los neumáticos con la letra D proporcionó a los conductores una serie de victorias en la carrera París-Viena. Ya en el 1920, la empresa fabricaba neumáticos que soportaban la conducción a una velocidad superior a 300 km/h. Fue utilizando estos neumáticos cuando Henry Segrave estableció en el 1927 el récord de velocidad en tierra (327 km/h).

En 1947, John Cobb batió este récord, también con los Dunlop, alcanzando la velocidad de 634 km/h. Hoy día, la marca británica puede presumir de una serie de victorias en la agotadora carrera de Le Mans 24 h, y también de ocho títulos de campeonato y 82 premios en el Gran Premio de Fórmula 1. Los neumáticos Dunlop llevaron a las victorias los conductores tan destacados como Jackie Stewart, Jack Brabham, Jim Clark, Phil Hill, Graham Hill y John Surtees.

Receta para la crisis

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En los años cincuenta, Dunlop controlaba la mitad del mercado en Gran Bretaña. En la década siguiente, el poder de la empresa empieza, sin embargo, a disminuir a favor de competidores tales como Goodyear o Michelin, debido a una valoración equivocada de la demanda de los neumáticos radiales. A principios de los años sesenta los jefes de Dunlop cometieron un error grave apostando por la producción de los neumáticos radiales de tejido que eran más baratos, en vez de los reforzados con acero que se caracterizaban por una vida útil mucho más larga. En Dunlop trataron a la ligera esta segunda opción y esto fue el origen de los primeros problemas en la empresa.

La solución para la crisis iba a ser un contrato de colaboración de larga duración con Pirelli, firmado en 1971. Dunlop compró parte de acciones del fabricante italiano, pero no tuvo en cuenta las pérdidas gigantescas que este tenía por entonces y en el 1981 ambas compañías se separaron. Sin embargo, para la empresa británica esto significaba solo hundirse más todavía. Cerca de su centenario aniversario, Dunlop se encontraba al borde de la quiebra. La salvación llegó desde el lejano Japón: el consorcio Sumitomo, que desde el 1963 era el propietario de la filial de Dunlop en este país, decidió repetir la experiencia también en otros continentes. En 1984 Sumitomo se convierte en el propietario de 98% de participaciones de la empresa Dunlop Rubber. Las demás compañías dentro del consorcio Dunlop fueron compradas por diferentes empresas en los años noventa.

Hacia los finales de la década, despidiendo el siglo XX, Dunlop podía presumir de una situación organizativa y financiera estable, y también de una producción más eficiente, lo cual fue posible gracias a la introducción de un plan de mejora de larga duración. Fuimos testigos también de más innovaciones: en 1999, los ingenieros de la marca británica anunciaron que habían desarrollado un sistema de monitorización de neumático Warnair (detecta la disminución de la presión del aire y avisa al conductor), lo que contribuye de forma decisiva a la estabilización de la posición de Dunlop en el mercado mundial. Sumitomo y Goodyear Tire & Rubber Company firmaron una alianza estratégica, convirtiéndose de esta manera en el mayor fabricante de neumáticos en el mundo. Actualmente, Dunlop Europe, como división de Goodyear Dunlop Tyres B.V., es parte de la alianza comercial que comprende seis sociedades.

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